martes, 30 de junio de 2009

MUJERES MIGRANTES, TRAGEDIA DE TODOS LOS DÍAS


Génesis
El viajesin sueños

Ignacio Alvarado Álvarez
En el verano de 2004 Janeth Rodríguez, entonces de 39 años, salió de su casa en San Salvador con intenciones de llegar a Los Ángeles, en una procesión dolorosa que miles de centroamericanos realizan cada año.

Dos meses después de abandonar su hogar en la capital salvadoreña, Janeth alcanzó su destino. El viaje resultó más doloroso de lo que supuso: en la antesala de la urbe californiana sufrió de maltrato y abuso en Ciudad Juárez.

El episodio de violencia mayor, sin embargo, lo vivió apenas cruzó la frontera sur, en un trozo de bosque ubicado a 60 metros de Guatemala, en el municipio de Huixtla, Chiapas. Un lugar conocido como La Arrocera, cuya oscura fama obedece a las atrocidades que allí se cometen con niños, mujeres y hombres migrantes.

“Mi mamá no quería que yo hiciera el mismo recorrido que ella”, dice su hija Génesis Alejandra Rodríguez, en un alto breve que ha tomado en el Hogar de la Misericordia, el albergue para migrantes radicado en Arriaga, muy cerca del Itsmo de Tehuantepec.

Janeth fue severamente golpeada al adentrarse en los bosques de Huixtla. Los forajidos, ejidatarios de allí mismo, le hallaron dinero oculto, 700 pesos, una cantidad que ella intentó ocultarles. Y casi le cuesta la vida.

Génesis, de 21 años, perdió su empleo como operadora en una maquila, en su natal San Salvador. A mediados de febrero tomó la decisión de irse a los Estados Unidos con una idea fija: reunir dinero para comprar una casa amueblada para ella y su hijo de 3.

La dura travesía guarda muchas otras amenazas, además de La Arrocera, en donde ocho de cada 10 mujeres sufren de violación sexual, de acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

La escasa posibilidad de salir ilesa de ese viaje, señala el organismo, lleva a las migrantes a una decisión dramática: tomar anticonceptivos.
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